La magnitud de la destrucción se refleja en la infraestructura, con un total de 190 edificios colapsados y otros 856 que presentan afectaciones de diversa gravedad. Esta situación ha dejado a 17.907 personas sin vivienda, quienes están siendo atendidas en el marco de un operativo que ya ha alcanzado a 86.794 familias en todo el territorio.
Para enfrentar la crisis, el Estado ha coordinado una respuesta logística de gran alcance, distribuyeron 9.603 toneladas de alimentos y más de 8,3 millones de litros de agua potable. 25.970 pacientes han recibido asistencia médica directa y se han habilitado 87 campamentos transitorios para albergar a los damnificados.
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La labor de recuperación cuenta con un sólido componente de solidaridad, sumando a 4.388 rescatistas internacionales que trabajan en conjunto con los 29.567 efectivos nacionales desplegados. A este esfuerzo se han unido 28.362 voluntarios civiles.






