el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitió este martes 14 de abril las Licencias Generales 56 y 57. Con esta medida, EE.UU. levanta sanciones al Banco Central de Venezuela y a las principales instituciones bancarias estatales, permitiendo su reincorporación plena al sistema financiero global.
La Licencia General 57 (LG57) es el instrumento clave que autoriza todas las transacciones «habituales y necesarias» para la prestación de servicios financieros.
Además del ente emisor, el beneficio se extiende al Banco de Venezuela, el Banco Digital de los Trabajadores y el Banco del Tesoro. Esto permite que estas entidades vuelvan a operar con corresponsalías internacionales, facilitando pagos, transferencias y el flujo de divisas hacia el país.
El impacto inmediato: ¿Qué cambia para el país?
El hecho de que EE.UU. levanta sanciones elimina las trabas operativas que encarecían las importaciones y dificultaban el control cambiario.
Según expertos financieros esta medida tendrá tres efectos inmediatos:
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Reducción de la brecha cambiaria: Al tener acceso a cuentas internacionales, el BCV podrá intervenir en el mercado cambiario con mayor eficiencia, estabilizando el valor del bolívar frente al dólar.
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Retorno del sistema SWIFT/ACH: Los bancos públicos podrán procesar transferencias internacionales de forma directa, facilitando el envío de remesas y las transacciones de empresas privadas que operan con la banca del Estado.
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Crédito y tarjetas internacionales: Se abre la posibilidad técnica para que las tarjetas de crédito emitidas por estos bancos vuelvan a tener validez en el extranjero y que plataformas de pago globales se reintegren al país.
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Un nuevo panorama político y económico
Este alivio financiero no es un hecho aislado. Se suma a las licencias graduales otorgadas desde enero de 2026, tras el cambio de administración en Washington y la nueva dinámica política en Caracas.
La Licencia General 56, por su parte, autoriza la negociación de contratos contingentes con el Gobierno de Venezuela. Esto permite proyectar inversiones a largo plazo en sectores estratégicos como el petrolero y minero.
«Estamos ante el fin de la triangulación financiera que tanto daño hizo a la economía nacional», comentan analistas del sector.





