Primero Joselyn, después Yennifer, así se desglosa la historia de estas dos hermanas que no solo captaron a la clientes con sus helados, sino que se ganaron el corazón de todo aquel que a diario recorre el casco central de Punto Fijo en el estado Falcón.
Ellas, las hermanas Ramírez, se caracterizan por su nobleza, sencillez y el ímpetu con el que a diario salen a ganarse la vida, para así sacar adelante a sus hijos.
Con un rostro lleno de humildad, Joselyn Mariana Ramírez Vargas, de 30 años, comenta:
«Decidí trabajar de esta manera porque en otros trabajos no me daba tiempo de atender a mis hijos».
La joven sonríe y a manera de anécdota detalló que el primer día no fue fácil; la pena la invadía, temía a la burla de algunas personas; sin embargo, recibió el apoyo de muchos, entre ellos los transportistas de la ruta de Creolandia, la cual funciona en la calle Mariño entre avenidas Ecuador y Bolivia, municipio Carirubana.
Allí es donde ella labora, pero además recibe motivación para seguir trabajando.
Sus hijos, una adolescente de 14 años, un varón de 13 y un niño de seis, cursan sus estudios de primaria y secundaria, mientras ella se encarga de trabajar para sostenerlos.
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Joselyn invita a todas esas madres y jóvenes con deseos de emprender, a que no teman de salir a trabajar: «Somos mujeres guerreras, trabajadoras, luchadoras, inalcanzables como quien dice».
Joselyn ya lleva cinco años en esta honrada rutina, mientras que Yennifer Andreína Ramírez Vargas, de quien les hablaremos a continuación, tiene cuatro.
Te invitamos a leer la segunda parte de la historia de estas Vidas Valiosas.





