El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este lunes que los ataques de EE. UU. contra Irán tienen como propósito fundamental la desarticulación total del aparato bélico de la nación persa.
Durante una ceremonia oficial en Washington, Rubio calificó la intervención como una «operación extraordinaria», y subrayó que el mayor ejército del mundo actúa para neutralizar las amenazas directas que emanan desde Teherán hacia la estabilidad global.
De acuerdo con el alto funcionario, la misión se centra en destruir la capacidad militar iraní, apuntando específicamente a sus sistemas de misiles, plataformas de lanzamiento y los astilleros que componen su Armada.
«Vamos a hacer que ese régimen rinda cuentas», manifestó Rubio, quien también vinculó las acciones militares con la necesidad de poner fin a lo que denominó como «diplomacia de rehenes» por parte de las autoridades islámicas.
Escalada en el conflicto en Oriente Medio
La ofensiva, que inició formalmente la madrugada del pasado 28 de febrero en una operación conjunta con Israel, transformó radicalmente el conflicto en Oriente Medio.
Los bombardeos no solo han afectado infraestructura estratégica, sino que se cobraron la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.
No obstante, existen discrepancias sobre las motivaciones iniciales de la Casa Blanca. Mientras que el presidente Donald Trump enfocó el discurso original en la capacidad de enriquecimiento nuclear, la administración ahora prioriza la eliminación del arsenal convencional de largo alcance.
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Hasta la fecha, las autoridades de salud en Irán reportan que la cifra de víctimas mortales por la agresión militar ha superado las 1.200 personas, incluyendo altos mandos de la Guardia Revolucionaria.
Los ataques de EE. UU. contra Irán continúan desarrollándose bajo la premisa de «rendición de cuentas», mientras la comunidad internacional advierte sobre las consecuencias económicas y políticas de una guerra prolongada en el corazón de la producción petrolera mundial.





