Según las cifras oficiales difundidas este viernes por el Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación en Venezuela acumuló un 51,9% durante los meses de enero y febrero de 2026.
Este reporte pone fin a un prolongado silencio estadístico que el ente emisor mantenía desde octubre de 2024, revelando que el costo de la vida ha recuperado una velocidad que no se veía en exactamente tres años.
El desglose mensual indica que enero registró un incremento del 32,6%, mientras que febrero cerró con un 14,6%.
Mientras tanto, los sectores más afectados fueron alimentos y bebidas no alcohólicas, que se encarecieron un 36,6% en el primer mes del año, seguido por el rubro de comunicaciones con un alza del 22,3% en febrero.
Expertos financieros señalan que este comportamiento es una consecuencia directa de la inestabilidad cambiaria; en apenas 60 días, el precio del dólar BCV saltó de 301,37 a 417,35 bolívares, lo que representa una devaluación de la moneda local del 27,7%.
Te recomendamos leer: Ministro Rodríguez ordena revisión de la nómina de educación
Inflación en Venezuela: Crecimiento económico vs. realidad monetaria
A pesar de la presión inflacionaria, el BCV sostiene que el aparato productivo mantiene signos de recuperación. El organismo informó que la economía creció un 8,66% durante el año 2025, sumando 19 trimestres de ascenso ininterrumpido.
Este crecimiento económico en2026 se produce en un escenario de «circunstancias externas excepcionales», donde el alivio de las sanciones financieras por parte de Washington comienza a surtir efecto tras el reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Este panorama económico se desarrolla en un contexto político sin precedentes. El anuncio del restablecimiento formal de las relaciones con Estados Unidos ocurre apenas dos meses después de la extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en territorio venezolano.
La actual administración, liderada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, exige ahora el levantamiento total de las restricciones para estabilizar el bolívar.
No obstante, la persistencia de una inflación en Venezuela de dos dígitos sugiere que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo el reto más urgente para la estabilidad social del país.





