El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió este viernes la Licencia General 51, la cual autoriza oficialmente la explotación de oro venezolano por parte de empresas estadounidenses.
Este anuncio desmantela uno de los pilares de las sanciones impuestas durante la última década y se produce apenas 24 horas después de la reunión clave en Caracas entre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum.
La nueva normativa permite a corporaciones norteamericanas comprar, transportar y revender oro de origen venezolano, facilitando operaciones directas con la Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven).
No obstante, el acuerdo establece un control estricto sobre el flujo de capital: los pagos destinados a entidades estatales venezolanas no se realizarán de forma directa, sino que serán canalizados a través de un fondo especial supervisado por el Departamento del Tesoro en Washington.
Asimismo, todos los contratos derivados de estas transacciones deberán regirse por la legislación de los Estados Unidos.
Apertura minera y reformas legales
El impulso a la explotación de oro venezolano viene acompañado de una reestructuración jurídica interna.
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El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que se adelanta una reforma a la Ley de Minas para adaptarla a los estándares internacionales de inversión.
Esta apertura busca atraer capital fresco para tecnificar el Arco Minero y erradicar las mafias del oro ilegal que han operado en el sur del país durante años.
La Licencia 51 también abarca servicios críticos como seguros y logística de transporte, sectores que anteriormente temían sanciones secundarias.
Este avance ocurre simultáneamente al restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre ambas naciones.
Para los analistas, este «deshielo» minero representa la mayor oportunidad de diversificación económica de Venezuela en el siglo XXI.





