El gobierno de Estados Unidos, a través del subsecretario de Estado, Michael G. Kozak, enfatizó que Washington no respalda un proceso apresurado para definir un cronograma electoral en Venezuela, pero advirtió que un retraso excesivo tendría consecuencias graves en la economía y la captación de inversiones.
Para la administración estadounidense, el tiempo de preparación de los comicios es un factor de doble filo. Por un lado, se requieren reformas institucionales profundas; por el otro, la incertidumbre política paraliza la economía.
“No queremos elecciones demasiado pronto, cuando no se puedan hacer porque hay que cambiar muchas cosas; pero tampoco queremos elecciones tan lejos. La gente no va a invertir a largo plazo si no hay un gobierno democrático. Queremos encontrar el punto medio”, afirmó el subsecretario.
Hacia un proceso electoral en Venezuela
Como un paso concreto hacia la organización del proceso, Kozak destacó las coordinaciones entre diversos sectores de la oposición, que incluyen la Plataforma Unitaria Democrática, la Asamblea Nacional electa en 2015 y el gobierno nacional.
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Este bloque tiene previsto iniciar una agenda de planificación conjunta el próximo 1 de agosto. El objetivo central de estas reuniones será estructurar los requisitos técnicos, institucionales y las condiciones mínimas indispensables para llevar a cabo la votación.
A pesar de la urgencia de avanzar en la transición política, el funcionario estadounidense reconoció que la realidad del país enfrenta una complicación adicional: los daños materiales e institucionales provocados por los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio.






