La tensión en Oriente Medio vuelve a alcanzar una escalada. La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el lanzamiento de un ataque de represalia contra una base militar de Estados Unidos. La ofensiva aérea ocurre pocas horas después de que las fuerzas de Washington ejecutaran bombardeos en las inmediaciones de Bandar Abás, una región estratégica al sur del territorio iraní.
De acuerdo con un comunicado oficial difundido por medios militares iraníes, los proyectiles impactaron la base estadounidense alrededor de las 4:50 a.m. Según Teherán, las instalaciones atacadas corresponden a la base aérea desde donde despegó la operación norteamericana que, durante la madrugada, golpeó las afueras del aeropuerto de Bandar Abás.
EE. UU. alega «defensa propia» y reporta el derribo de drones
Por su parte, fuentes del Pentágono y altos funcionarios militares de Estados Unidos confirmaron haber ejecutado ataques contra infraestructura militar en el sur de Irán. Washington justificó sus acciones bajo el argumento de la «defensa propia», detallando que lograron derribar cuatro drones iraníes.
Según la Casa Blanca, estos vehículos no tripulados representaban un peligro inminente para:
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Las embarcaciones militares estadounidenses desplegadas en la región.
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La seguridad del tráfico marítimo comercial.
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La libre navegación en el crucial estrecho de Ormuz.
«Cualquier nueva agresión recibirá una reacción aún más contundente», advirtió la Guardia Revolucionaria en su comunicado, calificando la acción como una «seria advertencia» para Washington.
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Tensión diplomática y el derecho a la legítima defensa
Desde Teherán, la respuesta diplomática no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, denunció formalmente los bombardeos estadounidenses, catalogándolos como una «violación flagrante del derecho internacional» y una ruptura del alto el fuego que se encontraba vigente.
Bagaei aseguró que el gobierno de Irán activará todos los mecanismos necesarios para salvaguardar su soberanía e integridad territorial. Para ello, el funcionario invocó formalmente el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, el cual ampara el derecho internacional a la legítima defensa.
Este nuevo choque armado se produce en un escenario complejo: ambas naciones cumplen ya tres meses de conflicto abierto y, de forma paralela, mantenían negociaciones indirectas para intentar frenar las hostilidades y estabilizar el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas y de transporte de petróleo más importantes de todo el planeta.





