La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que España prohíbe espacio aéreo a EE. UU. para cualquier aeronave militar involucrada en el conflicto actual con Irán.
La medida afecta directamente a las bases militares conjuntas de Morón y Rota, situadas en el sur de la península ibérica.
Según Robles, la administración de Pedro Sánchez es tajante al comunicar al Pentágono que estas instalaciones no podrán ser utilizadas para el reabastecimiento o despliegue de tropas destinadas a la guerra.
Esta postura genera una fricción inmediata con la Casa Blanca, lo que provoca que el presidente Donald Trump amenace con represalias comerciales contra Madrid.
Impacto logístico y geopolítico de la decisión
La negativa española representa un obstáculo crítico para la logística del Ejército estadounidense y sus aliados.
Al no poder sobrevolar el espacio aéreo español, los bombarderos estratégicos deberán modificar sus rutas desde América hacia el Mediterráneo, lo que implica trayectos más largos, mayor consumo de combustible y una reducción en la carga de armamento que pueden transportar.
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Pese a las presiones internacionales, el gobierno de centroizquierda de Pedro Sánchez se mantiene firme en su oposición frontal al conflicto.
Esta decisión no solo tensa las relaciones bilaterales, sino que desafía la cohesión interna de la OTAN en un momento donde la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel parece no tener freno.
«Desde el primer momento se le trasladó clarísimamente esta decisión a las fuerzas americanas», sentenció Robles.





