Este viernes, se produjo la esperada llamada entre Vladimir Putin y Masud Pezeshkian, que marca el primer contacto directo entre ambos mandatarios desde que la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel descabezara al liderazgo iraní el pasado 28 de febrero.
Vladímir Putin expresó sus condolencias por la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, cuya desaparición física ha sumido a la región en una incertidumbre absoluta y ha provocado una respuesta militar de Teherán con misiles balísticos.
Durante la conversación, el presidente ruso enfatizó la necesidad crítica de un «cese inmediato de las hostilidades», abogando por retomar una vía político-diplomática.
Putin subrayó que Rusia mantiene un contacto constante con los líderes del Consejo de Cooperación del Golfo, intentando posicionarse como el único actor capaz de mediar en un conflicto que ya suma más de 1.300 víctimas mortales en territorio persa.
Por su parte, Masud Pezeshkian agradeció la solidaridad rusa, calificándola como un apoyo vital para un pueblo que «defiende la soberanía e independencia de su patria» ante la agresión extranjera.
Impacto humanitario y estrategia regional
La llamada entre Putin y Pezeshkian también sirvió para que el mandatario iraní informara detalladamente sobre la «fase aguda» del conflicto.
Las cifras son devastadoras: la portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, denunció que el 30% de los fallecidos por los bombardeos de Washington e Israel son menores de edad.
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Este dato refuerza la retórica de resistencia de Teherán, que asegura estar preparada para una «guerra larga» si no se detiene la degradación de sus capacidades nucleares y militares.
Rusia se encuentra en una posición delicada; mientras busca evitar una conflagración regional total que desestabilice sus propios intereses energéticos, no puede abandonar a su socio estratégico en el Medio Oriente.
Ambos líderes acordaron mantener abiertos diversos canales de comunicación para monitorear el despliegue de tropas estadounidenses y las oleadas de misiles iraníes hacia Israel.
Este contacto telefónico reafirma que, a pesar de la ofensiva liderada por Donald Trump, la influencia de Moscú sigue siendo un factor determinante para el desenlace de esta crisis global en este convulso 2026.





