El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió la Licencia General 52 OFAC. Esta medida autoriza formalmente la llegada de nueva inversión petrolera Venezuela 2026, permitiendo la firma de contratos y la creación de empresas mixtas entre entidades norteamericanas y Petróleos de Venezuela (PDVSA).
A diferencia de permisos anteriores que eran estrictamente de «mantenimiento», la GL 52 faculta a las compañías estadounidenses «establecidas» (constituidas antes de enero de 2025) para participar en toda la cadena de valor: desde la exploración y producción (upstream) hasta la comercialización y transporte de crudo y gas (downstream).
El «Cuarto de Saneamiento» financiero
A pesar de la apertura, la inversión petrolera Venezuela 2026 estará bajo un esquema de supervisión estricto diseñado por Washington.
Según lo establecido en la Orden Ejecutiva 14373 de enero de este año, cualquier pago monetario destinado al Gobierno de Venezuela —excluyendo impuestos, permisos y tasas locales— debe ser depositado en cuentas controladas, denominadas «Fondos de Depósito del Gobierno Extranjero».
Este mecanismo asegura que el flujo de divisas derivado del petróleo siga bajo la vigilancia del Tesoro estadounidense, evitando que los fondos se desvíen hacia actores bloqueados o actividades no autorizadas fuera del territorio nacional.
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Restricciones y Geopolítica
La nueva normativa de la OFAC es tajante al prohibir cualquier transacción que involucre a países aliados del gobierno venezolano que se encuentren bajo sanción. Específicamente, la licencia excluye:
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Negocios con entidades o individuos de Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Cuba.
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Transacciones con criptoactivos (como el Petro) o pagos en oro.
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Cualquier movimiento que implique el uso de buques sancionados o el desbloqueo de propiedades previamente congeladas.





