Un potente terremoto en Cuba hoy, martes 17 de marzo de 2026, sacudió la región oriental de la isla, en medio de nueva emergencia a la crítica situación que atraviesa el país tras un apagón generalizado.
El movimiento telúrico, que alcanzó una magnitud de 6,0 según el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), tuvo su epicentro en el mar, a unos 37 kilómetros al sureste de Imías, en la provincia de Guantánamo.
El fenómeno se registró exactamente a las 12:28 a.m. (hora local) y tuvo una profundidad de 20 kilómetros.
Residentes de Guantánamo y Santiago de Cuba reportaron haber sentido el temblor con gran intensidad, lo que provocó que cientos de personas salieran de sus hogares por temor a derrumbes.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ajustó la magnitud inicial a 5,8, reportando además una réplica de 4,7 apenas 16 minutos después del evento principal.
El caos del apagón nacional
La emergencia sísmica coincide con un colapso total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que dejó a más de nueve millones de cubanos sin energía eléctrica desde este lunes.
Este apagón nacional en Cuba dificulta la comunicación y el reporte de daños en las zonas afectadas por el sismo. La telefonía móvil e internet operan de forma mínima o nula en gran parte del territorio.
A pesar de la magnitud del sismo, las autoridades cubanas no han informado de víctimas mortales de manera inmediata. Los servicios de protección civil se encuentran evaluando los riesgos en estructuras vulnerables de Santiago de Cuba y Guantánamo bajo la luz de linternas y microsistemas de emergencia.
El Ministerio de Energía y Minas informó que se trabaja en el arranque de unidades termoeléctricas en Mariel y Matanzas para intentar restablecer el servicio, pero el panorama sigue siendo incierto.
Tensión en el oriente del país
El temblor en Santiago de Cuba es el cuarto sismo perceptible en lo que va de año, pero su intensidad genera una alarma mayor debido a la falta de servicios básicos.
La interacción entre las placas del Caribe y Norteamérica mantiene la zona en vigilancia permanente.
«Sentimos un estruendo largo y salimos a oscuras, sin saber qué pasaba porque no hay radio ni televisión», relató un habitante de Santiago a través de canales de mensajería intermitentes.





